Mi querido y respetado policía:
Siendo tú, símbolo de seguridad y justicia
Por qué mi casa se ha quedado misia
Yo confiando en tu labor abnegada
Llego a mi casa y no encuentro nada
Viendo esta escena del crimen vacía
Voy corriendo a buscarte a la comisaría
Llegando al pórtico, exaltado y cabizbajo
Te miro, te exijo y tu ni caso
Te pido, te imploro, te rezo y te oro
Te miro a la cara y tu como cuasimodo
Haces una mueca con aire indoloro
Entonces es cuando pienso, ya pues, ni modo
Dándome cuenta de tu actitud indomable
Me digo a mi mismo y con rostro afable
con razón no tienes ni perro que te ladre
oye tombo rechoncha de tu madre
Saco mi billetera y te pinto un billete
De pronto te paras y llamas a tu gente
Pensarás que te voy a sacar de misio
Pero lo que te pinte será todo mi auspicio.
Llegamos a mi casa, la chapa esta volada
Los investigadores son todos una cagada
Recogen pistas y huellas con instrumentos
¿Espere un tiempo señor? No pues, no me vengan con cuentos
Pasaron los meses y nadie sabe nada
Ya fue, los choros se doblaron y como si nada
Esto pasa a diario en nuestra ciudad
¿Hasta cuando señor policía? es de nunca acabar.
Derrepente ellos están implicados
Pues ahora no se sabe quién manda en el estado
Qué haré, qué haremos, si están todos amarrados
Qué nos queda, sino pues, tener más cuidado.
La policía sigue a diario su labor
Con ellos no es, miren nomás a Pastor
Ellos solo buscan por donde recursearse
La justicia en el país en verdad es para matarse
jueves, 22 de abril de 2010
A los Bomberos (Se quemó mi casa)
Mi casa se quema al parecer, que pena
Yo pensé que en ella me podía guarecer
No vienen los bomberos, no puede ser
¿Un infierno acaso todo se va volver?
El fuego, apagar deben, es menester
Mis tabas, mis polos, mis jeans Tommy Hilfiger
Todo adentro se va a prender
Y feliz, yo jamás volveré a ser
Mi perro, mi gato y mi abuela están adentro
¿Acaso hay algo que yo pueda hacer?
Ya llamé abuela, lo siento
Bomberos si no llegan un velorio va haber
Yo no sé por qué esto me tiene que suceder
Mi casa se quema y todo lo mío adentro
Y yo, Con tanto sufrimiento
Dios mío, ya parezco Baudelaire
El Bombero llega y apaga a medias el fuego
Se le acabó el agua y ahora solo espero
Por qué gobierno no apoyas realmente al bombero
Por qué le brindas ese apoyo tan somero.
OH amigo bombero, hazte respetar
Exige tu derecho que por ley deben acatar
Lucha y discútele al gobierno venidero
Pide y exige o tú pagarás primero
No te quedes, no te dejes amigo bombero
No calles ni la pegues de guerrero
No seas loco y no hagas que te digan
Ja...Ja...Ja..., Pa’ huevones los bomberos
Yo pensé que en ella me podía guarecer
No vienen los bomberos, no puede ser
¿Un infierno acaso todo se va volver?
El fuego, apagar deben, es menester
Mis tabas, mis polos, mis jeans Tommy Hilfiger
Todo adentro se va a prender
Y feliz, yo jamás volveré a ser
Mi perro, mi gato y mi abuela están adentro
¿Acaso hay algo que yo pueda hacer?
Ya llamé abuela, lo siento
Bomberos si no llegan un velorio va haber
Yo no sé por qué esto me tiene que suceder
Mi casa se quema y todo lo mío adentro
Y yo, Con tanto sufrimiento
Dios mío, ya parezco Baudelaire
El Bombero llega y apaga a medias el fuego
Se le acabó el agua y ahora solo espero
Por qué gobierno no apoyas realmente al bombero
Por qué le brindas ese apoyo tan somero.
OH amigo bombero, hazte respetar
Exige tu derecho que por ley deben acatar
Lucha y discútele al gobierno venidero
Pide y exige o tú pagarás primero
No te quedes, no te dejes amigo bombero
No calles ni la pegues de guerrero
No seas loco y no hagas que te digan
Ja...Ja...Ja..., Pa’ huevones los bomberos
miércoles, 14 de abril de 2010
SÍNTOMA DE DESTRUCCIÓN
Los eventuales temblores y devastadores terremotos de los últimos tiempos, podrían ser solo la antesala a lo que podría venir más adelante si descuidamos la tierra como lo venimos haciendo desde hace tantos años. El lúgubre paisaje de muertos que se ha visto, no solo en nuestra ciudad sureña de Pisco, sino también en nuestro vecino país de Chile, Haití y México, nos alerta que no basta con tomar medidas de emergencia, prevenciones y estudios para saber cuando será el siguiente sismo, sino también, tratar de aminorarlos buscando una manera de sosegar su furia. Podría llegar un momento en el que no haya prevención que funcione y que los movimientos telúricos sean tan potentes que no darían tiempo de reconstruir nada ni prever el siguiente. Pero ¿Existe un modo de aplacar la furia de la naturaleza? Es probable, pero casi improbable que se de. Es que todo está relacionado.
Un mortífero descuido
Según el científico australiano Tom Chalko y mediciones de la NASA desde el espacio, la Tierra en su totalidad absorbe por lo menos 0,85 Megavatios más de energía solar por kilómetro cuadrado de la que puede irradiar de nuevo hacia el espacio. Este desequilibrio térmico significa que el calor generado en el interior del planeta no puede escapar y que el interior del planeta debe sobrecalentarse. La ola de destrucción masiva que sufre la gente de esta era es fruto de nuestra manera de vivir, nuestros lujos vanos y nuestras costumbres grotescas. Los terremotos y temblores terrícolas son un signo más, acaso el más notorio pero casi desconocido, de el tan mencionado calentamiento global. Es posible que muchos peruanos no lo sepan, pero contaminar el mar con nuestros desechos, que las mineras contaminen nuestros ríos, echar aceite de cocina quemado por el desagüe, manejar autos viejos e incluso ese papel que tiras en la calle contribuye a la contaminación ambiental y al inminente ensanchamiento del agujero en la capa de ozono.
¿Deberá ocurrir un terremoto en Lima y en otras ciudades importantes del mundo para que la población se entere y concientice que cuidar la naturaleza podría aminorar el problema de los movimientos terrestres? El Perú no está exento de esto, ya ocurrió una vez, podría volver a suceder mucho antes de lo que esperamos, ¿Por qué no intentar una solución que no solo salve nuestras vidas sino también la del mundo entero? Es una discusión de nunca acabar por los intereses millonarios que abarca este tema, pero nuestra sociedad podría aportar ese granito de arena que el mundo necesita para dar un respiro de alivio. Aún estamos a tiempo.
Los eventuales temblores y devastadores terremotos de los últimos tiempos, podrían ser solo la antesala a lo que podría venir más adelante si descuidamos la tierra como lo venimos haciendo desde hace tantos años. El lúgubre paisaje de muertos que se ha visto, no solo en nuestra ciudad sureña de Pisco, sino también en nuestro vecino país de Chile, Haití y México, nos alerta que no basta con tomar medidas de emergencia, prevenciones y estudios para saber cuando será el siguiente sismo, sino también, tratar de aminorarlos buscando una manera de sosegar su furia. Podría llegar un momento en el que no haya prevención que funcione y que los movimientos telúricos sean tan potentes que no darían tiempo de reconstruir nada ni prever el siguiente. Pero ¿Existe un modo de aplacar la furia de la naturaleza? Es probable, pero casi improbable que se de. Es que todo está relacionado.
Un mortífero descuido
Según el científico australiano Tom Chalko y mediciones de la NASA desde el espacio, la Tierra en su totalidad absorbe por lo menos 0,85 Megavatios más de energía solar por kilómetro cuadrado de la que puede irradiar de nuevo hacia el espacio. Este desequilibrio térmico significa que el calor generado en el interior del planeta no puede escapar y que el interior del planeta debe sobrecalentarse. La ola de destrucción masiva que sufre la gente de esta era es fruto de nuestra manera de vivir, nuestros lujos vanos y nuestras costumbres grotescas. Los terremotos y temblores terrícolas son un signo más, acaso el más notorio pero casi desconocido, de el tan mencionado calentamiento global. Es posible que muchos peruanos no lo sepan, pero contaminar el mar con nuestros desechos, que las mineras contaminen nuestros ríos, echar aceite de cocina quemado por el desagüe, manejar autos viejos e incluso ese papel que tiras en la calle contribuye a la contaminación ambiental y al inminente ensanchamiento del agujero en la capa de ozono.
¿Deberá ocurrir un terremoto en Lima y en otras ciudades importantes del mundo para que la población se entere y concientice que cuidar la naturaleza podría aminorar el problema de los movimientos terrestres? El Perú no está exento de esto, ya ocurrió una vez, podría volver a suceder mucho antes de lo que esperamos, ¿Por qué no intentar una solución que no solo salve nuestras vidas sino también la del mundo entero? Es una discusión de nunca acabar por los intereses millonarios que abarca este tema, pero nuestra sociedad podría aportar ese granito de arena que el mundo necesita para dar un respiro de alivio. Aún estamos a tiempo.
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